Ciencia y Medicina
Gracias al método científico se consigue evaluar, la bondad, seguridad, y eficacia de nuevas medidas terapéuticas para las enfermedades que nos aquejan, aplicando las Guías Éticas Internacionales para investigación en humanos, aprobadas en 1993 y a la Conferencia Internacional de Armonización que en 1996 establece las bases que permiten realizar estudios en seres humanos, éticos, legales y científicos, consolidando avances de indiscutible certeza. El concepto que a finales del siglo XX que se denominó Medicina Basada en Evidencias, implementó una excelente herramienta cuya metodología analítica de las investigaciones, a través de evaluaciones minuciosas, le confirió a cada artículo evaluado con esta metodología, un valor de certeza incuestionable de acuerdo a criterios universalmente aceptados de indiscutible probidad. De acuerdo a esto rápidamente podemos clasificar la calidad y veracidad de la información y así cambiar criterios en diagnóstico, tratamiento y pronóstico de los padecimientos, abordando las bases de datos de forma inmediata obteniendo información reciente, confiable y aplicable al caso en cuestión. Por lo tanto de manera ágil podemos evaluar las evidencias acumuladas científicamente que apoyarán la toma de decisiones del médico. Los investigadores siempre en la búsqueda de respuestas, y en ocasiones en forma paralela por hallazgos inesperados que en otras mentes e interpretaciones no hubieran trascendido han modificado el curso de los acontecimientos en el mundo médico tal es el caso de Alexander Flemming en 1928, que realizando estudios de bacteriología descubre en uno de los cultivos de la bacteria que estaba estudiando, la proliferación de un hongo denominado penicillium, que accidentalmente cayó sobre el mismo y que logró evitar el crecimiento de la colonia bacteriana. Así pues hizo su aparición el antibiótico nombrado Penicilina. Atentamente Dr. Alejandro Cárdenas Cejudo
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