Adicción a los alimentos A pesar del buen juicio para el consumo de alimentos que la mayoría de las personas por su nivel de educación y las campañas nacionales de salud, nos preguntamos ¿porque prevalece el hecho de que consumimos mas alimentos de los que necesitamos? Después de un día complicado donde la jornada de trabajo se alarga involuntariamente y nos pasamos de la hora de comer, estaremos deseosos de consumir alimento cuanto antes y por lo general lo hacemos en el lugar inmediato y menos adecuado por la premura que nos produce el deseo de comer cuando nuestro cerebro se esta quedando progresivamente y a gran velocidad sin el azúcar que necesita como energético inmediato. Al ingerir el alimento (habitualmente el que sea en comida rápida) sentimos una gran satisfacción y en cuanto nos damos cuenta de lo que comimos iniciamos con un malestar sobre lo inadecuado de haber consumido aquello lleno de grasa y carbohidratos que no era lo que realmente queríamos. El hambre en un poderoso y transitorio estímulo para el cerebro, que sobre pasa nuestras mejores intenciones de consumir alimentos de manera saludable y responsable. Sin hambre nuestro cerebro comanda con cordura nuestra decisión sobre la alimentación encaminada a preservar la salud. En cuanto empieza el ruido intestinal por el apetito desatado, desaparecen los buenos consejos para nuestro cerebro, la respuesta a esta demanda es desafortunadamente negativa para nuestra salud. SOBREALIMENTACION Y OBESIDAD El sobrepeso es el mas importante factor de riesgo para las enfermedades cardiovascualres y la diabetes tipo 2. ¿ES LA COMIDA UNA DROGA? Comer sin control al grado de olvidarse de otras actividades no es algo que suceda con poca frecuencia entre la gente que consume alimentos en demasía o en quien el consumo es una demanda impostergable. El consumo de drogas y un atracón de comida tiene similitudes interesantes desde el punto de vista neurobiológico. Del cerebro medio van haces de fibras nerviosas hasta el núcleo Acumbens del cerebro centro del placer y los eventos de sorpresa, aquí libera grandes cantidades de dopamina para que se produzca el efecto del placer o la sorpresa recompensas habitualmente agradables al cerebro. Coincidental es el hecho que esta misma vía es la que se estimula para el consumo de cocaína y anfetaminas, liberándose 10 veces mas dopamina de la habitual. El otro evento interesante es que el individuo para lograr el placer al que se acostumbra en el consumo de alimentos desarrolla una conducta repetitiva en la ingesta de comida, buscando el placer que sentía al tener los receptores dispuestos a la capitación de dopamina y la sensación de placer consecuente. Se investigo el centro de las emociones en el cerebro o amígdala cerebelosa donde se ubican emociones y estados de alerta para sobrevivir, y se observo que en este lugar se ubica el sitio que despierta el interés por la comida, y que al ser inhibido el individuo pierde interés por proveerse de alimentos. Finalmente en la corteza cerebral orbitofrontal se controla la conducta del placer y aversión por el alimento y su relación con el consumo del mismo hasta sentirse satisfecho, produciéndose un fenómeno on, off o de encendido y apagado, activando el deseo o bloqueándolo. Es indiscutible que la conducta que desarrolla un individuo así como sus hábitos son determinantes para desarrollar actitudes hacia el consumo de alimentos. El apoyo psicológico, el ejercicio y la dieta son indudables apoyos para mejorar la condición del sobrepeso y la obesidad, sin embargo, ahora entendemos la complejidad de controlar a estos pacientes y lo indispensable de apoyarlos con nuevas técnicas y medicamentos que como los nuevos desarrollados actualmente entre ellos el riomonabant, logran actuar en vías que controlan el apetito y la saciedad. Lecturas recomendadas: How can drug addiction help us Understand Obesity. Nora D Volkow and Roy . Wise in Nature Neuroscience, vol 8, no. 5, pages 555=560, 2005. Increasing Leptin. Falk Kiefer. Klauss Wiedemann in Journal of Psychiatrics Research, vol. 39, no. 5, pages 545=551. 2005. Dr. Alejandro Cardenas Cejudo
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